Qué ingenua era.
La chica de labios secos y alma mojada. Tan sumida en su agridulce oscuridad. Sabía ver la belleza hasta en las cosas más insignificantes: un atardecer, el sonido de la lluvia, un campo lleno de flores de vibrantes colores, una mariposa alzando el vuelo... Pero como todo lo que una vez es bello acabó por desgastarse y perder su brillo. No fue una excepción; y terminó siendo casi tan cortante y dura como el cristal. Puede que fuera su dulzura lo que la marchitó. O su estúpida tendencia de ver la parte buena de todas las personas. O quizás fue que su corazón se quedó sin pétalos ni vida, por culpa de un maldito capullo. Sí. Un capullo que le llenó el estómago de mariposas y pudrió todas las flores que plantó en las entrañas de su pecho, que quedaron transformadas en gusanos; devoradores de lo que algún día pudo ser considerado como amor.
-¿Amor? ¡Qué estúpido sentimiento! - pensó. - El amor es destrucción. Es andar a ciegas por un campo de minas. Es doler por dos. Es esperar a que pase el tren adecuado. Pero yo ya estoy harta de trenes. Estoy cansada de esperar oportunidades que pasan de largo. Cansada de caerme a pedazos. El dolor se me escapa entre silencios y lo único que quiero es volver a sentir. Volver a sentir que estoy viva, que de algún modo sigo respirando y no soy solo un alma condenada a vagar por este infierno al que algunos llaman "vida". Pero sé que este dolor solo confirma que no he muerto y antes de darte el poder de volver y apretar el gatillo prefiero seguir presionando el revólver contra mi pecho marchito, decidida a disparar. Prefiero morirme a flores, que por culpa de tus balas. Al menos así moriré despetalada y llena de espinas. Y cuando mi último pétalo caiga rozando el suelo podré dejar de jugar por fin a 'me quieres, no me quieres' sin sentido y podré abrazar el dulce olor del olvido. Ha sido tristemente bonito que dolieras de una forma tan tóxicamente embriagadora.
Y se consumió. Disparó y se desvaneció. En su lugar, apareció una rosa negra; símbolo de toda la oscuridad y tristeza que guardaba dentro.
¿Cómo algo tan bello podía haber dolido tanto?

Sinceramente, me han parecido increíbles todas y cada una de tus entradas, cada una a su manera.
ResponderEliminarMe ha fascinado la manera que tienes de expresarte, lo bien que utilizas las metáforas y todo en sí, en serio, increíble.
Si publicaras algo llegarías a mucho.
¡Muchísimas gracias Helena!
ResponderEliminarComentarios como el tuyo me alegran la tarde. Me encanta que te guste.
Nunca se me ha pasado por la cabeza el hecho de llegar a publicar algo (principalmente porque no creo que tuviera mucho éxito.) Quizás en un futuro pueda reconsiderarlo y planteármelo de manera mucho más seria. Por el momento intentaré seguir subiendo entradas cada cuanto pueda/se me ocurra.
Gracias otra vez, de todo corazón; agradezco mucho vuestras opiniones.
Besos lunares,
Selene.