Podéis encontrarme en:

10 jun. 2014

Algún día, prometo romper las cadenas que me someten al miedo

Algún día, seré capaz de dejar a un lado el miedo,
y regalarte todos los versos que le he estado llorando a la almohada.
Algún día, conseguiré explicarte cómo pudiste hacerme renacer;
de mis cenizas, como un ave fénix.

Quizás pueda contarte cómo llegaste a salvarme
de chocar contra mi propio Titanic emocional,
para convertirte en navegante que encalló
y se hizo hueco en el puerto de mis suspiros.

Me llenaste los vacíos
que tanto tardaron en cavar mis demonios,
y los desterraste a las profundidades de la oscuridad;
condenándolos al olvido.

Calmaste mis tormentas eléctricas,
y las olas, que con furia, me arremetían sin piedad; 
ahogándome de lleno en lo más hondo del hastío.

Rompiste los muros, 
que tanto tardé en construir,
y me despojaste de mi coraza, 
partiéndola en mil pedazos
con la estocada del primer beso.



Algún día. Algún día podré, sabré, seré capaz de decirte todo aquello que nunca te he contado; de explicarte todos los por qués y disipar todas tus dudas. Culpa a mi indecisión; o al miedo irracional a que te largues otra vez y me vuelvas a dejar con las manos vacías. Es por esto por lo mis palabras están encadenadas, presas, retenidas en mi tráquea; sin posibilidades de volar y ser libres de una vez por todas.
Así que por ahora; tendrás que resignarte a leerme entre líneas y a aprender el significado de cada uno de mis silencios, que tanto encierro en ellos. Solo espero conseguir el tiempo que me falta para  poder hacer contigo, lo que la primavera hace con los cerezos.

Mientras tanto, te espero en la estación de siempre con un libro entre las manos y con ansias de versar(te). No faltes.