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25 nov. 2015

No lo llames batalla, llámalo guerra

Pones tus cartas sobre la mesa y rezas por no perderlo todo en la última jugada, pero sabes de sobra que yo soy la reina del juego y que odio perder. Tengo guardado bajo manga el as de corazones más punzante que jamás hayas podido ver. As de corazones rotos, de corazones sangrantes, de corazones con espinas, de flores marchitas... mi última carta, la de tu perdición.
Apuesto tu dolor contra el mío, a ver cuál de los dos puede más.

Bomba nuclear. Dos supervivientes con heridas internas graves. Las de ella no tardan en cicatrizar, está acostumbrada a los bombardeos directos, él no tanto
No lo llames batalla cuando sabes que es una guerra que yo no estoy dispuesta a perder.
Vuelves con la cara pintada de hipocresía y ojitos de cordero suplicando clemencia, y lo siento cariño, pero yo no estoy por la labor.